Addressing San Miguel County's Housing Crisis for a Sustainable Future
- Paul Reich
- Dec 28, 2025
- 4 min read

San Miguel County is a place people fall in love with. It should also be a place where the people who make it work can afford to live.
San Miguel County’s housing crisis is no longer abstract. It shows up every day in our classrooms, clinics, businesses, and neighborhoods. Teachers commute farther than they should. Healthcare workers struggle to stay. Long time residents wonder whether they will be able to age in place. This is not sustainable, and it is why housing is the central focus of my campaign for the Board of County Commissioners.
The 2025 Housing Needs Assessment gives us clear direction. What we need now is coordinated action. The County and our towns must work together to implement that assessment thoughtfully, prioritize projects, and align policies so we are not working at cross purposes. Housing cannot be planned town by town in isolation. Our workforce and infrastructure cross those boundaries every day.
One imbalance we must confront more directly is where housing is built versus where jobs are created. Too often, major lodging, resort, and condominium developments are approved in the east end of the county without providing enough housing for the employees needed to operate them. The result is predictable. Housing demand is pushed west, and workers are forced into longer and longer commutes.
Some commuting is inevitable. Teachers, public employees, and healthcare workers often travel short distances within the county. But much of our construction and hospitality workforce is commuting far longer distances, often from Montrose or Cortez into Telluride and Mountain Village. That is not efficient, resilient, or fair. It increases traffic, strains roads, worsens workforce shortages, and shifts the true cost of development onto workers and other communities. Future approvals must better match job creation with on site or nearby workforce housing so we stop exporting the impacts of growth.
We also need to take good care of the housing we have already built. Deed restricted homes represent a major public investment. They should be fully occupied, well maintained, and serving local workers. At the same time, we should help long time residents right size within their own communities, freeing up family homes without forcing people to leave the places they love.

Affordability must mean the same thing across jurisdictions wherever possible. Aligning income limits, appreciation caps, and deed restrictions will reduce confusion, speed up projects, and ensure new housing actually serves local workers.
Housing must also be matched to infrastructure. Water, wastewater, roads, and emergency services all have limits. A countywide infrastructure capacity study will help us identify where housing growth makes sense, and capital dollars should follow that reality.
Housing is not just about buildings. It is about continuity, opportunity, and whether this remains a place people can come home to. I am running to make sure it does.
El Condado de San Miguel es un lugar del que la gente se enamora. También debería ser un lugar donde quienes lo hacen funcionar puedan permitirse vivir.
La crisis de vivienda en el Condado de San Miguel ya no es una idea abstracta. Se manifiesta todos los días en nuestras aulas, clínicas, negocios y vecindarios. Los maestros viajan distancias mayores de lo razonable. Los trabajadores de la salud luchan por permanecer. Los residentes de larga trayectoria se preguntan si podrán envejecer en sus propias comunidades. Esto no es sostenible, y por eso la vivienda es el eje central de mi campaña para la Junta de Comisionados del Condado.
La Evaluación de Necesidades de Vivienda 2025 nos brinda una dirección clara. Lo que necesitamos ahora es acción coordinada. El condado y nuestros pueblos deben trabajar juntos para implementar esa evaluación de manera reflexiva, priorizar proyectos y alinear políticas, de modo que no estemos trabajando en direcciones opuestas. La vivienda no puede planificarse pueblo por pueblo de forma aislada. Nuestra fuerza laboral y nuestra infraestructura cruzan esos límites todos los días.
Un desequilibrio que debemos enfrentar de manera más directa es dónde se construye la vivienda en relación con dónde se crean los empleos. Con demasiada frecuencia, grandes desarrollos hoteleros, turísticos y de condominios se aprueban en el extremo este del condado sin proporcionar suficiente vivienda para los empleados necesarios para operarlos. El resultado es predecible. La demanda de vivienda se desplaza hacia el oeste y los trabajadores se ven obligados a realizar trayectos cada vez más largos.
Es cierto que cierto nivel de desplazamiento es inevitable. Maestros, empleados públicos y trabajadores de la salud suelen viajar distancias cortas dentro del condado. Sin embargo, gran parte de nuestra fuerza laboral en la construcción y la hospitalidad recorre distancias mucho mayores, a menudo desde Montrose o Cortez hacia Telluride y Mountain Village. Esto no es eficiente, ni resiliente, ni justo. Aumenta el tráfico, sobrecarga las carreteras, agrava la escasez de trabajadores y traslada el verdadero costo del desarrollo a los trabajadores y a otras comunidades. Las futuras aprobaciones deben vincular mejor la creación de empleos con vivienda para la fuerza laboral en el mismo sitio o en las cercanías, para dejar de exportar los impactos del crecimiento.
También debemos cuidar bien la vivienda que ya hemos construido. Las viviendas con restricciones de escritura representan una inversión pública significativa. Deben estar plenamente ocupadas, bien mantenidas y al servicio de los trabajadores locales. Al mismo tiempo, debemos ayudar a los residentes de larga trayectoria a adecuar el tamaño de su vivienda dentro de sus propias comunidades, liberando viviendas familiares sin obligarlos a abandonar los lugares que aman.
La asequibilidad debe significar lo mismo entre jurisdicciones siempre que sea posible. Alinear los límites de ingresos, los topes de apreciación y las restricciones de escritura reducirá la confusión, acelerará los proyectos y garantizará que la nueva vivienda realmente sirva a los trabajadores locales.
La vivienda también debe estar acompañada por la infraestructura adecuada. El agua, el tratamiento de aguas residuales, las carreteras y los servicios de emergencia tienen límites reales. Un estudio de capacidad de infraestructura a nivel del condado nos ayudará a identificar dónde tiene sentido el crecimiento de vivienda, y la inversión de capital debe seguir esa realidad.
La vivienda no se trata solo de edificios. Se trata de continuidad, oportunidad y de si este seguirá siendo un lugar al que la gente pueda llamar hogar. Me postulo para asegurar que así sea.




Comments